sábado, 14 de febrero de 2015

¿Ganará AGI el Óscar?

OTRO MEXICANO EN BUSCA DEL ÓSCAR


En 2014 el guionista, productor y director  Alfonso Cuarón, que ya había dirigido muchos filmes exitosos, pretendía alcanzar el codiciado Óscar por su película Gravity. Pero el galardón se le escapó de las manos, aunque sí recibió muchos premios  en otras categorías y en otros festivales.  Cuarón tenía ya una larga carrera. Hizo sus estudios de cinematografía en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), de la UNAM, donde conoció a Emmanuel Lubezki con quien ha hecho varios filmes, entre ellos, Gravity.

Cuarón empezó a destacar en México con su película Solo con tu pareja (1991) protagonizada por Daniel Jiménez Cacho, que en realidad tocó un tema hasta entonces inusual en la cinematografía mexicana y que nos hizo reír (por lo menos, a mí, mucho). Dirigió también Y tu mamá también (2001) con dos  jóvenes actores que por entonces empezaban a destacar: Diego Luna y Gael García Bernal, compartiendo créditos con la actriz española Maribel Verdú. Su película más exitosa, desde el punto de vista económico, ha sido Harry Potter y el prisionero de Azkabán donde logró insertar un pequeño elemento que recordaba su mexicanidad.

Esta año quien espera el Óscar es Alejando González Iñárritu (que ahora ya se convirtió en Alejandro G. Iñárritu  porque en los Estados Unidos sólo se usa un apellido) por su filme Birdman (que me gustó mucho, especialmente la actuación de Michael Keaton.  Ya ha recibido varios premios en otros festivales, pero habrá que esperar al 22  de febrero para ver qué sucede.

Su carrera es larga con temas que sacudieron a la sociedad mexicana en su momento: Amores perros (2001), El crimen del padre Amaro (2003) basada en una novela del escritor portugués Eca de Queiroz  publicada en el siglo XIX,  Babel (2006) que le valió a la  actriz mexicana Adriana Barraza ser nominada al premio como mejor actriz secundaria.  Luego vino Biutiful (2010) filmada en España y que era difícil que obtuviera el premio porque trata de ilegales asiáticos y africanos llegados al sur de España donde son explotados por sus patrones. Ahora le toca su turno a Birdman (2015). Veremos qué sucede, aunque, en lo personal, lo veo difícil. Sin embargo, dice el refrán que el que persevera, alcanza, así que veremos qué le depara el futuro.

En 2012, el excelente actor Demián Bichir (que también ha emigrado a Los Angeles) estaba nominado por la película A better life, que pasó sin pena ni  gloria porque  trataba de un jardinero mexicano indocumentado  que deseaba una mejor vida para su hijo. En 2003, la veracruzana Salma Hayek, que se dio a conocer con la película El callejón de los milagros, basada en la novela egipcia de igual nombre escrita por  Naguib Mahfuz  y que le valió el Premio Nobel en 1988. La adaptación a la realidad mexicana fue hecha  por el recientemente fallecido Vicente Leñero, estuvo nominada en 2002 a la categoría de mejor actriz por su actuación como la pintora Frida Kahlo.

Considerado uno de los mejores fotógrafos de México, en 1965 Gabriel Figueroa fue nominado como mejor fotógrafo en blanco y negro obtuvo por el filme La noche de la iguana, que hizo famosa la playa de Puerto Vallarta.  En 1955, Katy Jurado fue nominada en la categoría de actriz de reparto por la película Broken Lance.

Muchas esperanzas había en el país cuando la película Arráncame la vida (2008), basada en la novela del mismo nombre de Ángeles Mastretta, fue nominada al Óscar como mejor película en lengua extranjera. ¡Oh, desilusión! Pasó casi sin pena ni gloria. El único latinoamericano que obtuvo el Óscar en dos ocasiones ha sido Anthony Quinn por las películas Viva Zapata y Anhelo de vivir, basada en la vida del pintor Vincent van Gogh.

Cuando se invita por televisión a la ceremonia de entrega de los Óscares, no falta quien diga “Viva México”. Estoy de acuerdo en los mexicanos compitan  cada vez más con sus películas y que aspiren al ansiado galardón. Sin embargo, debemos recordar que, en realidad, dieron sus primeros pasos en nuestro país, pero que ha sido en nuestro vecino del norte donde han encontrado mejores oportunidades.   



miércoles, 21 de enero de 2015

Agradecimiento y amistad

MENSAJE DE AMISTAD Y AGRADECIMIENTO

Creo que fue en abril de 2013 cuando aun careciendo de las habilidades necesarias para el manejo de la computadora, con la ayuda de mi amiga Anhel me lancé a la aventura de tener un blog. Había yo pensado que el título sería “Huevitos de faltriquera” porque así se llama un postre de almendra usual en la familia de mi madre durante la Navidad. Sin embargo, la computadora lo rechazó porque en Ecuador también es un dulce muy común. Es más, han actualizado tanto la receta que en tiempos de mi madre y de mi abuela requería de un metate especial para moler la almendra y de un cazo para cocerla que ahora tienen una receta propia para el horno de microondas. Por eso tengo el que ustedes conocen. 

Me interesaba especialmente entrar en contacto con lectores de otras partes de México y del mundo. A excepción de mi libro La imagen de la mujer en la narrativa de Rosario Castellanos, publicado por el Centro de Estudios Literarios de la UNAM y de la antología titulada Durango. Una literatura del desarraigo y del primer tomo de El aroma de la nostalgia. Sabores de Durango ( ) publicados por el Consejo  Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) los demás han salido de la imprenta en la ciudad de Durango,  lo cual implica que carecen de difusión allende las fronteras del estado. Si no fuera porque me he empeñado en organizar presentaciones en otras ciudades, pocas personas  fuera de Durango los conocerían.

Hasta hoy llevo 46 entradas,  que no son muchas, pero ya he explicado las razones para ello aunque debo reconocer que poco a poco memorizo los pasos que hay que dar para subir un texto. He escrito sobre literatura, cine, aspectos sociales y algunos relatos breves considerando que los lectores no están dispuestos a leer muchas páginas.

He tenido 2460 visitas que me han hecho muy feliz, sobre todo cuando veo que hay personas en países muy alejados como Ucrania, Polonia, Rusia (países que me hubiera encantado visitar) y otros en Asia. ¿Quiénes son esos lectores? Tal vez estudiantes de español, personas que trabajan en los consulados o legaciones de México, mexicanos exiliados por su gusto o por razones de trabajo. No lo sé, pero sí sé que me siento muy cerca de ustedes cuando veo que la cifra de visitantes se incrementa.
Ya está próximo el 14 de febrero, día del amor y la amistad. Dejando a un lado todo lo comercial de esa fecha, quiero decirles que son ustedes mis amigos, aunque nunca crucemos una palabra, que aprecio sus visitas y que han ayudado a sentir que soy una ciudadana del mundo capaz de relacionarse con sus semejantes.


FELIZ DÍA DE LA AMISTAD!!! 

viernes, 16 de enero de 2015

Telenovelas brasileñas en TV Azteca


VUELVEN LAS TELENOVELAS BRASILEÑAS A LAS  PANTALLAS MEXICANAS

En estos últimos meses, Televisión Azteca ha cambiado su programación: las telenovelas provienen de  Brasil y, a cambio, han introducido muchos programas de concurso. Además de la Academia Kids (que tuvo mucho éxito en 2013), ahora hay programas como Password, El rival más débil, Doble cara, Gánale al chef y Soy tu doble, entre otras (que, en muchas ocasiones se repiten).  ¿Por qué? ¿Será que en TV Azteca se cansaron de hacer refritos de historias pasadas y necesitaban un nuevo aire?  ¿Será más económico firmar algún convenio con las empresas brasileñas que buscar y filmar nuevas historias en nuestro país?  O tal vez sea un distractor para el abatido pueblo mexicano y que entonces se ponga a pensar en las desgracias que ocurren en otros países y se olviden, al menos por un rato, de las nuestras.

Por supuesto, no es la primera vez que las telenovelas brasileñas ocupan las pantallas mexicanas. Además, hubo una colombiana muy famosa, Café con aroma de mujer, protagonizada por Margarita Rosa de Francisco; meses después, ella trabajó en una historia mexicana filmada por TV Azteca y compartiendo créditos con Paola Núñez.

La que finalizó recientemente y que, al principio, fue bien recibida por los telespectadores fue Avenida Brasil, con una trama ligeramente difernete a las que estamos acostumbrados a ver. Lo que a mí me llamó la atención desde el primer momento fue que muchas escenas fueron filmadas en un tiradero (un basurero según el español de México). De hecho, la casa de Mamá Lucinda (interpretada magistralmente por Vera Holtz) está en el tiradero y construida con materiales de desecho, sobre todo, plásticos. Lo que nunca se explica es cómo conseguían agua.

El personaje principal, Tifón (Murilo Benicio), un futbolista que se volvió millonario gracias al deporte  donde destacó y obtuvo todos los triunfos. Su fortuna es tal que alcanza para tener una residencia espectacular en el suburbio El Divino  y alimentar a su numerosa familia. En esta casa (y en otras telenovelas brasileñas también) habitan los hijos con sus parejas, los nietos y las suegras o suegros. Además, muestran una gran libertad en su forma de entender el compromiso matrimonial.  Cuando Leleco  (Marcos Caruso), padre de Tifón y esposo de Moricy (Olenka Diogenes) ,  se enamora de una joven, pues sencillamente se va con ella, aunque sigue visitando la casa familiar y tomando parte en las decisiones. Por su parte, Moricy se consigue un novio,  Adauto (Juliano Cazaré), que se muda a la mansión y todos lo aceptan sin cuestionarlo. Por cierto, el apelativo Adauto me hizo recordar que el presidente Guadalupe Victoria se llamaba  José Miguel  Ramón Adaucto Fernández y Félix (hoy desaparecido en nuestro país). Por el contrario, en Brasil, eliminando la c parece ser de uso común.

La pareja joven la forman Patata (Bernardo Simöes), aspirante  a ser un futbolista famoso, aunque carece de las cualidades del padre, además, está demasiado preocupado por su historia familiar, y Nina (Débora Falabella) que busca vengarse de Carmina (esposa de Tifón y madre de Patata), que le arruinó la vida desde niña (cuando era la mujer de su padre) depositándola, a la muerte del padre,  en el tiradero donde es protegida por Mamá Lucinda. Tiempo después es adoptada por un rico argentino que le da educación y le hereda una buena suma con la que ella vuelve a Brasil para hacer justicia.

En realidad, lo que me ha llamado la atención es la forma como presentan a la sociedad y a sus personajes,  los cuales parecen seres de carne y hueso y no producto de la cirugía estética.  Los hombres pueden ser  viejos, gordos, canosos y poco atractivos. Las mujeres de mediana edad son atractivas, pero el tiempo ha dejado en ella sus huellas así que tienen un poco de sobrepeso y se preocupan por conservar la belleza y el aire de juventud.

Creo que otro aspecto importante es la presencia de personajes de ascendencia turca (en la novela actual La guerrera es todavía más llamativa).  Sabemos que efectivamente los turcos emigraron a América a principios del siglo XX. En su novela De cómo los turcos descubrieron América, el famoso escritor Jorge Amado  narra la historia de Jamil y Raduan (uno sirio y otros libanés) llegados a principios  del siglo veinte a Brasil.  En otra estupenda novela, Gabriela, clavo y canela, (1990) aparecen nombres como Nacib y Sinhazinha mezclados con los típicos de los nativos, los negros y los europeos. Además, Amado afirma que para nosotros, los americanos, sirios, libaneses, turcos y demás quedan englobados en la palabra árabes.

Desde ese punto de vista, las actuales telenovelas brasileñas sí enriquecen de alguna manera  la pantalla. Además, han mostrado hermosos paisajes de Rio de  Janeiro, pero también  de Cuzco y Machu  Pichu y presentan problemas sociales de actualidad como la trata de blancas donde las muchachas brasileñas son engatusadas para ir a trabajar como modelos a Turquía. Este tema, que ya ha sido tratado por muchos autores, fue también abordado por el escritor colombiano Santiago Gamboa en su novela Plegarias nocturnas.


Hace como diez años los alumnos de la Universidad José Vasconcelos, de la ciudad de Durango, organizaron una conferencia que iba a ser impartida por la productora estrella de TELEVISA: Carla Estrada. Como yo formaba parte del cuerpo docente, fui invitada a asistir. Al iniciarse la sesión de preguntas, cuestioné que su empresa sólo se dedicaba a filmar refritos y a presentar historias muy repetidas y no se arriesgaba a firmar telenovelas al estilo de las colombianas y brasileñas. Por supuesto, se molestó mucho y de forma agresiva me respondió que los televidentes mexicanos no estaban preparados para ese tipo de historias. Por fortuna, esos tiempos pasaron, aunque Carla Estrada sigue produciendo novelas al estilo TELEVISA.    

Destino de un perrillo callejero

HISTORIA DE UN PERRILLO  QUE BUSCABA UN HOGAR

Una fría  mañana de diciembre encontré  a un perrillo hecho un ovillo junto a la llanta delantera izquierda de mi coche.  Se veía asustado. Sólo me miró pero siguió en la misma posición. Era pequeño, como cruza de chihuahua con otra raza.  Su pelambre era amarillo como es usual en los animales callejeros. Como no iba a salir, lo dejé tranquilo y pensé que en cuanto se repusiera, se iría.
No fue así. Cuando me asomé al mediodía, permanecía en la misma posición.  Como no quería que me obligara a aceptarlo, no le di ni agua ni comida. En la noche,  no se había movido todavía. Sólo le di una rebanada de jamón que engulló ávidamente (era lo que tenía, no pensé que  podría comer frijoles) y un poco de agua que bebió con ansiedad.  Le puse encima unos  trapos viejos para que no tuviera tanto frío y lo dejé donde estaba.

A la mañana siguiente, ya se había movido: no estaba junto a la llanta. Pensé que ya se habría ido, pero al rato regresó. Luego, cuando salí con el coche corrió tan aprisa como se lo permitían sus patas para alcanzarme. Se dio por vencido media cuadra después y se regresó a la casa.  Cuando  llegué a la caseta de entrada los vigilantes me informaron que nadie había preguntado por él ni tampoco sabían cómo había llegado. Me instaron a que lo adoptara porque quizá era una señal que Dios me había enviado. Yo también había pensado ya en que mucho se ha dicho y escrito sobre la compañía que las mascotas que brindan a las personas mayores y cómo ayudan a que uno mismo deje de pensar en sus males o en su soledad. Sin embargo, todavía tenía muchos peros: cuánto costaría el veterinario para bañarlo y desparasitarlo, necesitaba de urgencia un suéter  y también una casa donde dormir. No me apetecía tenerlo adentro de la mía  y que la marcara toda como su territorio.

Comentando esta historia con las amigas, encontré mucha solidaridad. Natalia me dio el teléfono de un veterinario de honorarios aceptables y me regaló croquetas para alimentarlo. También me informó que conocía un bazar donde vendían una casita para perro. Anhel dijo que una amiga suya me regalaría un suéter. En fin, las dificultades principales estaban resueltas.  Aun así, yo titubeaba. Esa tarde salí en el coche; el perrillo hizo gala de sus fuerzas y se lanzó tras de mí.  Como me detuve en la caseta de entrada, me alcanzó y se puso muy  contento. Los vigilantes  lo vitorearon y no dejaron de decirme: Vea cómo la quiere.  Por la noche, el perrillo se acercó a la puerta y emitió un  llanto muy tímido rogando que lo dejara entrar. No me dejé conmover y sólo le di una salchicha para cenar.

Durante la noche estuve pensando qué nombre le convendría: Bimbo, Tino, Tito, Bolo, Canelo.  Me gustaba Lobo, pero era absurdo dado el tamaño del animalillo. Sin quedar convencida con ningún nombre, me dormí.  A la mañana siguiente retozaba en el jardín lleno de alegría. Quizá sentía que, ahora sí, ya había encontrado un hogar. Seguí llamado al veterinario sin suerte. Me ocupé en la cocina y más tarde salí para darle croquetas.  No se veía por ningún lado. Pensé que se habría ido a correr un poco para combatir el frío y que pronto volvería. En la noche, la ausencia se hizo definitiva. Les pregunté a los vigilantes si lo habían visto salir y dijeron que no.  Entonces, había dos posibilidades: o bien, alguien se lo había llevado porque sería un bonito regalo para sus hijos, o bien,  una persona  a quien no le gustaba que los perros estuvieran afuera de la casa,  había decidido tirarlo muy lejos para que no regresara. La tristeza y un sentimiento de culpa me invadieron.


A la mañana siguiente, sin proponérmelo, lo busqué con la vista desde la ventana de la cocina. Ahí estaban el cacharro con agua, el otro con las croquetas y los trapos. El perrillo había desaparecido. 

sábado, 3 de enero de 2015

Diez años de mi taller de lectura

CUMPLE DIEZ  AÑOS MI TALLER DE LECTURA

En 2004 concebí la idea de ofrecer al público unas Charlas Literarias siguiendo el ejemplo de famoso escritor Germán Dehesa (fallecido hace ya varios años) que tuvo tanto éxito en la capital del país con sus desayunos literarios en La Planta de Luz, en el centro comercial  Plaza Loreto. Eran los sábados y había que hacer la reservación con anticipación dado el éxito que tenía.

Aprovechando que por esos días se inauguró el restaurante Claustro de San Agustín, les presenté un proyecto de dar una charla literaria cada semana, de 11:00 a 13:00 p.m. Me facilitaban el bar que en esas horas estaba desierto y ofrecíamos a los asistentes un receso con café y galletas. Además, preparaba carteles anunciando las cuatro charlas del mes escogiendo autores que de alguna  manera tenían algo en común.

Al principio, la asistencia fue muy numerosa; sin embargo, poco a poco fue disminuyendo. Entonces, solicité el apoyo del Instituto de Cultura del Estado que puso a mi disposición la biblioteca del entonces Museo Ángel Zárraga, en la esquina de las calles  de  Pasteur y Negrete. Cuando ese museo cerró sus puertas, nos mudamos a un nuevo museo: El Palacio de los Gurza, recién inaugurado, que nos facilitó la cafetería. El grupo actual es pequeño, pero la mayoría ha asistido desde que iniciamos actividades. Los más recientes poco a poco se han integrado, de manera que forman un grupo compacto y entusiasta.

Este año festejamos el centenario de tres grandes  escritores  mexicanos: Octavio Paz, José Revueltas (nacido en la ciudad de Durango) y Efraín Huerta. Decidimos, igualmente, celebrar al escritor argentino Julio Cortázar, que también cumplía cien años de haber fallecido y que, de alguna manera, nos llevó a ocuparnos de Ernesto Cardenal, también próximo a cumplir cien años, por la lectura de su cuento “Apocalipsis en Solentiname”. Leímos igualmente al  poeta  chileno Nicanor Parra (hermano de la cantautora Violeta Parra) que fue muy festejado  en Chile por su cumpleaños número cien y gozando todavía de la vida. Incluso, la presidenta Michelle Bachelet inició el homenaje leyendo ella algunos de sus poemas.

Les comparto ahora, amigos lectores, unos versos y unos párrafos de los autores mencionados.
De Octavio Paz (poema que no tiene puntuación, ni está dividido en estrofas sino que éstas pueden unirse mediante una palabra y que se refiere a cada uno de los cardinales).

Viento entero

El presente es perpetuo
Los montes son de hueso y son de nieve
Están aquí desde el principio
El viento acaba de nacer
Sin edad
Como la luz y el polvo

De Efraín Huerta, la primera estrofa de “La lección más amplia, del libro de su poemario más famoso: Los hombres del alba. 

Los hombres van cantando
Arenas, amargura, tierna vida en silencio,
Barcas en soledad, la caridad solar,
La lluvia torturante
Amor en ruinas, muros
De vegetal ausencia

José Revueltas tiene algunos poemas y guiones para cine, pero es más conocido por su narrativa. De su novela Los muros de agua”, tomamos el siguiente párrafo donde habla del penal Las Islas Marías donde estuvo recluido a los quince años por su participación en una huelga:

¡Hoy, las Islas Marías¡ Pero, ¿qué son las Islas Marías? ¿Quién sabe nada de ellas? Las Islas Marías son, a lo más, una idea, un concepto, nunca un lugar situado en el tiempo y en el espacio. Acaso alguna playa de arena hirviendo, blanca, sin color, donde el sol bebe tierra. Alguna tierra de hombres vencidos, cuyas cabezas se inclinan sobre el tiempo, abarcando en los brazos, sin contener toda la condena.


Es difícil que el lector se dé una idea de Cortázar sin leer un cuento completo; por ello, le pedimos al escritor y  a ustedes que nos disculpen de no incluir ningunos renglones. Pasemos mejor al chileno Nicanor Parra, del cual escogimos  la primera estrofa de su poema.

El hombre imaginario

De los muros que son imaginarios
Penden antiguos cuadros imaginarios
Irreparables grietas imaginarias
Que representan hechos imaginarios
Ocurridos en mundos imaginarios
En lugares y tiempos imaginarios.

De Ernesto Cardenal escogimos el inicio de un famoso poema que, según cuentan algunos, le valió una reprimenda del papa Juan Pablo II cuando visitó Nicaragua y el poeta se arrodilló para recibir la bendición. Se trata de “Oración por Marilyn Monroe”:

Señor
Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de
Marilyn Monroe
Aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú  conoces
Su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a
Los nueve años
Y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
Y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
Sin su Agente de Prensa
Sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
Sola como un astronauta frente a la noche espacial
Ella soñó  cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
(Según cuenta el Time)
Ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
Y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
Pero también algo más que eso…

Como ustedes pueden ver, las lecturas del taller están encaminadas hacia los escritores latinoamericanos,  aunque   también hemos incluido autores europeos, japoneses y al  israelí Amos Oz. Me esfuerzo siempre por  tener lecturas que fomenten la discusión y la reflexión. Ello ha permitido que el grupo asista siempre con alegría y prontitud a mi Taller de lectura.  

martes, 9 de diciembre de 2014

Agradecimiento a amigas y parientes a fin de noviembre

GRATITUD

Hoy, queridos amigos lectores,  voy a escribir sobre un asunto personal. Hay una razón para ello. En noviembre,  al descender de un taxi en el Distrito Federal y como tengo problemas con las rodillas,  el taxista aprovechó para apoderarse de mi cartera que sobresalía de mi bolsa y que había quedado a mi espalda. Con todo cinismo, me dijo; “Que le vaya bien, madrecita”. Claro, yo le había reclamado el cambio de un billete de cincuenta pesos.

Me sentí desolada. El dinero no era mucho, pero lo que más me preocupaba eran las tarjetas de crédito y de débito, así como la credencial del Instituto Federal Electoral (ahora INE) indispensable para abordar el avión de regreso. Por un descuido al salir de Durango, había llevado más documentos de los necesarios  y tampoco tuve la precaución de sacarlos y guardarlos en la maleta.  Sin embargo, pocos minutos después  sentí que muchas manos se tendían hacia mí para ayudarme.

Dos primas, una en Durango (que proporcionaba la información requerida por los bancos puesto que tiene llave de la casa y pudo entrar) y la otra, en el Distrito Federal, respondiendo a las preguntas de las instituciones, fueron geniales.  Dos horas después las tarjetas estaban canceladas y nadie había sacado dinero de las mismas ni hecho ningún cargo. Además, me daban toda la información requerida para que, a mi regreso a Durango, me presentara en las sucursales para me entregaran la reposición. 

Ahora, quedaba la cuestión de la credencial del IFE. ¿Qué hacer? Decidí llamar a mi amiga que trabaja en la oficina de prensa del gobierno del estado de Durango, explicarle la situación y pedirle que por favor se comunicaran a la representación del estado en el Distrito Federal con el fin de me proporcionaran un oficio que comprobara mi identidad y que me apoyara para abordar el avión. Llegó la respuesta: el oficio se me entregaría el lunes siguiente (era viernes por la tarde) sin problema. Y todavía más: el mismo representante me llamó cuando estaba en la fila para abordar para asegurarse de que no había tenido ningún problema.  Otro suspiro de alivio. Las demás credenciales no representaban peligro alguno y sólo tendría que seguir los trámites para su reposición. Al despedirme de mi tía para irme al aeropuerto, me regaló un poco de dinero por si lo necesitaba y una torta en una bonita envoltura.

Desde el fondo de mi corazón, y también con palabras, expresé mi gratitud, primero a Dios y a dos santos de mi predilección: San Francisco de Asís (Pancholín, como le decimos de cariño mi amiga Emma y yo) y San Antonio de Padua (Toñito), a quien siempre he recurrido cuando pierdo las cosas (no tanto en mi juventud cuando se decía que era un buen auxiliar para conseguir novio). Además, Emma me invitó a una espléndida comida, con vino tinto, en un restaurante para ayudarme a encontrar la paz.

Al llegar a Durango, sentí que el propio espacio desde el aire me daba la bienvenida. Caía ya la noche, pero todavía se alcanzaba a ver chispazos de distintos colores de lo que había sido un bello atardecer. Además, al contemplar el amplio espacio desde el aire (que siempre he disfrutado cuando llego por avión) sentí que me decía: “Bienvenida, hija pródiga. Ésta es tu ciudad.  Deja ya de andar buscando otros espacios”.

Al descender, mi prima Lupita me esperaba y, además, me invitó a cenar. Los vigilantes, a mi llegada al fraccionamiento, me recibieron con un cordial saludo diciendo que me habían extrañado y que todo estaba en orden en mi casa. En los días subsecuentes encontré otras manos dispuestas a ayudarme. Una querida amiga me compró fruta, verdura y pan para que yo no tuviera que salir. Al día siguiente me invitó a comer gorditas en El Pueblito y me llevó a pasear para que el sol y el cielo me contagiaran de su energía. Otra vino a hacerme compañía toda una tarde y en los bancos me trataron con toda amabilidad. Cierro aquí la lista por temor a aburrirlos con mis emociones. Entonces, reflexioné sobre la gratitud.

Hay personas que jamás dicen “gracias”. Por ejemplo, a la pregunta obligada ¿Cómo estás?, la respuesta que se obtiene es “Bien”, a secas. Es tan pequeña esa palabra y significa tantas cosas. Esa sola palabra puede aliviar un corazón dolorido. En la Biblia, leemos: “El alma generosa será prosperada; /Y el que saciare él también será saciado”. (Proverbios: 11, 25). Y así es, cuando se presta ayuda y consuelo, quien lo hace también lo recibirá en el momento requerido.

Adiós a Vicente Leñero

ADIOS A VICENTE LEÑERO

Conocí al renombrado dramaturgo, periodista, novelista, guionista y profesor de la Escuela de la Sociedad General de Escritores de México posiblemente en 1979, año en que presenté mi tesis de licenciatura La imagen de la mujer en la narrativa de Rosario Castellanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Por ese tiempo, su esposa Estela Franco preparaba su tesis de doctorado en psicología, que finalmente se publicó con el título Rosario Castellanos. Otro modo de ser humano y libre. Además, poco tiempo después presenté la novela El rumor que llegó del mar, de Eugenio Aguirre, en el Centro de Enseñanza para Extranjeros. Entre los invitados se encontraba precisamente Vicente Leñero, que escuchó mi texto con atención. Después me felicitó y me pidió que lo  llevara   a Proceso,  revista de la que era subdirector, para su  publicación. Fue así como empecé a colaborar con la revista casi semanalmente
.
Cuando me despedí  para venirme a Durango, me preguntó: ¿Qué pasó con Olga Arias que ha mantenido viva la literatura allá durante cuarenta años?  Ahí  está, repuse, trabajando como siempre. Te encargo una entrevista, me dijo. A mi llegada puse manos a la obra y envié el texto (por fax, todavía no contábamos con internet), la cual se publicó en el número 671de la revista Proceso (septiembre 11, 1989, pp. 50-51) con el título “Darse a conocer desde provincia: casi imposible, la escritora Olga Arias”.

La bibliografía de Leñero es muy variada y extensa; por ello, quiero referirme a ciertos textos que me parecen fundamentales. En primer lugar, Los albañiles  (1963), que le valió el premio Planeta-Seix Barral y que después fue llevada al cine. Leñero estudió la carrera de ingeniero civil en la Universidad Nacional Autónoma de México, aunque después prefirió las letras. Sin embargo, conocía perfectamente el ambiente de una construcción, así como las triquiñuelas  propias de quienes ahí trabajan.

En 1976, cuando el entonces presidente Luis Echeverría urdió el golpe contra el periódico Excélsior, cuyo director era Julio Scherer y el subdirector Vicente Leñero, ambos, acompañados de muchos otros periodistas, abandonaron la redacción del periódico. Octavio Paz que en ese tiempo era el director de la revista Plural siguió su ejemplo y sólo muchos años después, a su regreso de la India, inició otra revista: Vuelta. Pocos meses después de salir de Excélsior,  Scherer y Leñero, con el apoyo de muchos de sus seguidores y público en general, saludaron la aparición de  Proceso, donde Leñero estuvo como subdirector de 1977 a 1998. Todas esas experiencias fueron el origen de  su libro Los periodistas (1978). 

Otro texto fundamental sería Asesinato (1985) donde narra todo el proceso y la investigación que se llevó a cabo por el asesinato del ex gobernador de Nayarit  Gilberto Flores Muñoz y de su esposa, Asunción Izquierdo,  una escritora poco conocida y que utilizó el pseudónimo de Ana Mairena para publicar sus novelas, asesinato cometido por el nieto de la pareja.

Creo que la primera obra de teatro que vi fue Pueblo rechazado (1968) que aborda el problema de la modernización de la iglesia (misa en español, con el sacerdote frente a los feligreses);  además, era defensora de que se permitiera  a los monjes  psicoanalizarse. Leñero fue siempre un hombre religioso, pero con un acercamiento moderno a la normas de la iglesia. Una obra que me gustó muchísimo fue La mudanza (1979) donde, casi sin diálogo y sólo con la acumulación de enseres domésticos en el escenario, muestra los problemas de una pareja.

Sin embargo, la que merece mención especial aun cuando sólo se haya representado unas cuantas veces y que fue vista y apreciada por poco público fue Martirio de Morelos (1981), llevada a escena en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, en el Centro Cultural de la UNAM, bajo la dirección de Luis de Tavira. En el escenario se apreciaba una especie de rampa dividida en tres niveles: en el inferior se encontraba Morelos en su celda poco tiempo antes de su interrogatorio; en el nivel medio se presentaba la sala del juicio del héroe nacional con el inquisidor y los escribanos, donde lo declaraban culpable y procedían a la desacralización de sus manos.  En la parte superior se presentaba la ejecución de Morelos en Ecatepec. La razón principal por la cual la obra sólo se presentó como unas seis veces ante un público selecto (tuve la suerte de que me tocara un boleto) era, pienso, que al declarar Morelos todo lo que sabía sobre la guerra de independencia se convertía en un traidor y eso no podía hacerse del conocimiento del público en general porque perdería su categoría de héroe impoluto.

Entre los guiones que preparó para el cine destacan Mariana, Mariana (1988) basado  en la novela Las batallas en el desierto (1981), de José Emilio Pacheco;   El callejón de los milagros (1994), basado  en la novela del mismo nombre del  escritor egipcio Naguib Mafuz  que lo hizo acreedor al  Premio Nobel en 1988 y  el guión basado en la novela El crimen del padre Amaro,  del escritor portugués José María Eca de Queiroz, novela publicada en Portugal originalmentente en 1875, y que tanto escándalo levantó en la iglesia católica cuando en el 2002 se estrenó la película revelando la corrupción de algunos sacerdotes y obispos.

No puedo dejar de mencionar su novela La vida que se va (1999) que le valió  el premio Xavier Villaurrutia donde Leñero muestra su dominio  del ajedrez y pone a prueba sus dotes de narrador con una estructura diferente.  Además de sus muchos premios, en el 2011 fue admitido a la Academia Mexicana de la Lengua.